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Me cuento un cuento


 

 

ERASE UNA VEZ….

 

Desde hace seis años vengo participando en los talleres de escritura que ofrece el Excelentísimo Ayuntamiento y la Universidad Pontificia de Salamanca. Para mayores que tengan la inquietud cultural de aprender a escribir literatura.

 

Me produce un placentero placer, ver en los rostros de los alumnos nuevos, la ilusión de compartir aula con personas extrañas que buscan la sencilla sabiduría de los m experimentados en contar sus vivencias vividas a través de cuentos o relatos y perfeccionar sus conocimientos con las reglas que imparte la Catedrática Asunción Escribano.

 

-Tenía que escribir un cuento o un relato relacionado con la Felicidad, para la próxima clase del taller.

Tenía quince días de plazo, pero los pensamientos y las ideas no me venían. Y día tras día escribía a mano en inmaculado folio cuentos imaginarios, -pero ninguno me satisfacía-                 

-Asi que frustrada por tanta sequedad literaria deje el bolígrafo sobre la mesa y llame con voz bien alta a mi hermana gemela llamada Esperanza.

 

Ambas somos mayores, casi ancianas y desde hace unos años que ella perdió a su marido, y al poco tiempo también perdió la audición vivimos juntas. Pero Espe, -que es como la llamamos desde que era niña— no se convirtió en una persona apática, sino que conservo el sentido del buen humor; y guardándole un moderado luto vivió un duelo muy sosegado, y al tercer año de la marcha de su esposo volvieron a sonreír sus azules ojos. Y con cantarina voz, todas las mañanas saludaba a la vida.

- ¿Me llamabas Feli? -contesto -mientras      avanzaba hacia donde yo estaba, ajustándose e l audífono derecho-porque raro era el día que llevaba los dos puestos- y alborozada me decía: Ya puedes rezarle a San Antonio para que me aparezca pronto el otro audífono; tú que sabes la jaculatoria de memoria y la rezas con devoción, a mí con tanta petición no me hace caso. Al pobrecito Santo lo debo tener mareado. - ¡mira! -siguió hablando- me lo quite un momento para echarme laca al pelo y lo deje ahí encima, y, ya no lo encuentro.

<<- ¡Pero Dios mío!  >>- exclamo, dando un profundo suspiro. << ¿dónde lo abre dejado?>>.

Con un gesto de silencio, le corté la verborrea a la que era muy aficionada y con ironía le conté lo que a mí me pasaba.

                                    -Tu pierdes los audífonos, y no oyes nada.

                                    -Yo pierdo las palabras y no escribo nada.

Espe me miro risueña y me dijo con voz muy alta: - ¿Qué te parece si dejas ese trabajo anclado por un rato y jugamos a ser felices?

-Y ¿Cómo se empieza? -le respondí. - Usando el mismo tono de voz --pues las dos padecemos Hipoacusia moderada-

 

Fácil. Contesto- Yo soy una aprendiz de periodismo y te hago una entrevista; y estando de acuerdo comenzamos un educado y sabio juego de y preguntas y respuestas.

P - ¿Puedes decirme que es para ti la Felicidad y por qué llevas de nombre ese nombre?

Me tomé un poco de tiempo antes de responderle y pausadamente le dije que mi Madre, era la Felicidad. Que era una mujer corriente, que le gustaba relacionarse con la gente; tenía buena educación y deseos de conocimientos, para mejorar situaciones difíciles, y que no se le resistía ningún trabajo   por difícil que fuera y cuando conseguía la solución, su cara se iluminaba de satisfacción, y con esta aptitud tan positiva nos hacia reír y disfrutar a toda la familia.

-Mi hermana Espe, -la supuesta aprendiz de periodista- se sentía pletórica de sus jugadas y decidí no defraudarla contándole los recuerdos felices que había tenido hacía ya, algunos largos años atrás.

-Fui feliz, empecé-un día de mayo, pasando mucho frio por haber madrugado para conseguir ser la tercera en la cola de la calle compañía 5, Universidad Pontificia, un número y poder matricularme en el Programa de Mayores Universidad de la Experiencia.

-Sentí lo que es la felicidad al oír las sabias clases   que impartían las Catedráticas Ana María Carabias, Amparo Jiménez Vivas, el ex Rector Sánchez Caro y el admirado José Ramón Matito. -Y otros muy buenos profesores-

-Me   sentí muy feliz, cuando Adoración Holgado, puso en mis hombros, la banda de graduada.

Tuve ráfagas la felicidad, cuando Mari Tere Ramos Bernal, sucedió en la Dirección y Coordinación InterInteruniversario de la Experiencia, a mi querida Dori Holgado.

-Y tuve un subidón de Felicidad al ver publicados mis escritos y poemas en la revista Somos Experiencia.

 

Al terminar la entrevista periodística, nos abrazamos las dos hermanas y lloramos de alegría, porque con un juego inocente de preguntas y respuestas habíamos conseguido el trabajo para el taller de literatura.

Con Amor, Teson. Y Alegría.

 

Estrella Sanchez Valle.

Salamanca 31 de marzo 2026

 

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